Hoy me quiero referir a un tema que a más de uno perturba. Si, justamente ese mismo tema, " La Política". Mucha gente expresa rechazo por la política. Pero aquellos que tenemos algo de conciencia, o al menos creemos tenerla, verdaderamente sentimos dolor, ante la indiferencia de la gente de ciertas situaciones que ocurren en la ciudad, la provincia o el país. Por caso, la participación es escasa a nivel militancia. Ya sé, alguien podrá decir " pero no descubriste nada….", si, es verdad, pero esa situación de indiferencia, para aquellos que disfrutamos de la POLITICA, con mayúsculas, desde los fundamentos, con seriedad, no la politiquería barata y clientelista, nos sentimos molestos.
Somos los que pensamos que la actividad de la militancia en sí, está deteriorada, está pasando desde hace años por una situación de arreglos, acomodos, coimas, corruptelas, que realmente le hacen daño, mucho daño a la democracia en general. Aquellos que vivieron la política en los años 60 y parte de los 70 como un sueño, como un posible futuro para el país, o bien se pincharon o bien terminaron transando. No hablo acá de los muertos, sino, de aquellos, que cambiaron su actitud. Que antes veían la cuestión país de una manera y hoy dan vuelta la cara, es como si nada pasara. Es como que, cuando llegan a determinada edad, se desinflan, no cumplieron el sueño y terminan consumidos por la facilidad de un sistema de corrupción y de entrega.
Eso es lo que nos duele, a aquellos que, vivimos el fervor del advenimiento de la democracia, los comienzos de la misma, la inquietud como jóvenes de participar de un país mejor . Nos duele, saber que, lamentablemente también "nos pinchamos", nos desinflamos por miles de motivos. Entonces habrá que preguntarse ¿ qué nos pasó?, habrá que buscar entonces a los culpables,?, sabemos quienes fueron los culpables?… son preguntas que me hago a diario en las conversaciones con aquellos que conozco y con los que no conozco también, que estén interesados en estos temas, porque últimamente no encontramos mucha gente que esté interesada en política.
Es difícil encontrar la posibilidad de intercambiar ideas sin caer en banalidades y chicanas. Pero pienso que es bueno discutir. Lo bueno de todo esto es lo que se puede observar en la realidad de la provincia, la ciudad y el país. Algunos no coinciden pero lo que se ve últimamente es la participación ciudadana desde el punto de vista de las organizaciones sociales. De todas maneras, hay sectores conservadores, de derecha, que ven con malos ojos algunas manifestaciones.
Es el pensamiento propio de los reaccionarios de siempre, que no participan en nada ni en el pedido de justicia ni en cuestiones que hace a su propio beneficio, pero se quejan , eso sí, cuando hay que dar la cara no se juegan por nadie, ni siquiera por ellos.
Leía hace un tiempo un artículo de una intelectual que tiene unos trabajos muy interesantes, se llama Alcira Argumedo. Creadora de obras de observación social entre otros trabajos, muy interesantes sobre cuestiones sociales. Ella se refiere a las nuevas formas de hacer política desde las organizaciones sociales en las cuales, se hace una importante ruptura con todo un sistema tradicional de hacer polítca. Estos movimientos sociales díce la autora trabajan en política desde aspectos tales como "Compartir, ayudar, servir, asociarse, intercambiar, ofrecer, suplir, obsequiar: toda una gama de palabras mediante las cuales podríamos definir lo que es la solidaridad. "
En otro tramo de su escrito la autora sostiene:
«La solidaridad va unida con la responsabilidad y ésta depende de la sensibilidad para los valores. Estos no se imponen sino que atraen y piden ser realizados. La solidaridad sólo es posible entre personas que en su conciencia sienten la apelación de algo que vale la pena y apuestan por ello. De ahí que la solidaridad implique generosidad, desprendimiento, participación y fortaleza».
Podríamos acudir al refranero popular y repetir: zapatero a tus zapatos. No basta con querer ayudar, hay que saber hacerlo. Eso sí, de grano en grano se va llenando el saco y si cada uno aporta lo que sabe, es mucho lo que se puede avanzar. Ya lo decía Javier Pérez de Cuéllar, cuando era Secretario General de las Naciones Unidas: «Los voluntarios sociales son mensajeros de esperanza que ayudan a las personas y a los pueblos para que estos se ayuden a sí mismos».
Leyendo a esta intelectual, todavía me queda la ilusión, la esperanza, pensar que hay gente dispuesta aún a hacer un montón de cosas, para mejorar la calidad de vida de sus pares, no para su propia "quintita" sino que plantean que compartir, hacer, escuchar y comprender a los demás y respetarlos, es posible, de a poco, con obstáculos y trabas, aún es posible construir una sociedad, no perfecta, sino una mejor sociedad.
Fabio Gustavo Medín.